Una de las consecuencias de la absorción y la pérdida de agua por parte de la madera son las variaciones de dimensiones y de forma que esta puede experimentar. Así, cuando la madera absorbe agua se hinchará, y al perderla disminuirá su volumen.
Esto vale hasta que se alcanza el punto de saturación, a partir de ahí el volumen es el mismo. (Una vez saturada, la madera se comporta como una esponja que no cambia su volumen por contener más o menos agua, ver entrada anterior)
Pero esta variación de dimensiones no es la misma en todas las direcciones, sino que varía en las tres direcciones principales. Es muy pequeña en la dirección longitudinal, bastante mayor en la radial y la mayor deformación se produce en la dirección tangencial.
De esta forma, si tenemos una pieza de madera de conífera y cambia su grado de humedad, la longitud sufrirá una variación insignificante (0,01 % por cada grado de % de humedad variado). Por ejemplo, en una pieza de 1 metro que varía cinco grados su humedad, su longitud variaría 0,05 cm, o sea medio milimetro.
Sin embargo sus dimensiones transversales cambian bastante más (se considera 0,2 %/%). Así que si la pieza es de 20 x 20 cm, estos 5 grados de humedad le pueden hacer ganar o perder 2 mm en cada cara.
Y como hemos dicho, se notaría más en la dirección tangencial, de ahí las típicas fendas de secado que suelen aparecer en la madera (ver foto); la merma no es la misma en la direccion de los anillos que en la dirección que cruza estos anillos, haciendo que la deformación no sea uniforme al perder humedad la madera.
En el caso del KVH dijimos que no contiene la médula del arbol, esto hace que disminuya la presencia de fendas en la superficie de la madera. Algo parecido pasa en la madera laminada, al estar compuesta por piezas más pequeñas.
Por supuesto, hay muchos factores que influyen en la presencia de estas fendas, como la especie de madera elegida, la sección y orientación de la pieza cortadas y el secado realizado antes de obtener la pieza.

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