En noviembre de 2010 se aprobó la nueva normativa referente al sistema de “cadena de custodia de los productos forestales” que acredita su trazabilidad a través del proceso de extracción, transformación y transporte.
Uno de los principales cambios introducidos en esta norma es la forma de evitar el consumo de maderas que provienen de fuentes conflictivas.
Para ello se hace una definición bastante completa de “fuente conflictiva”, siendo ésta la “procedente de actividades de aprovechamiento forestal que:
a) no cumplen con la legislación local, nacional o internacional, en particular con respecto a los siguientes aspectos:
- Los aprovechamientos forestales y corta, incluida la conversión de bosques a otros usos
- Gestión de las áreas declaradas de alto valor ambiental y cultural,
- Las especies protegidas y en peligro de extinción, incluidos los requisitos de CITES,
- Cuestiones de salud y laborales en relación con los trabajadores forestales,
- La propiedad, tenencia y derechos de uso de los pueblos indígenas,
- El pago de impuestos y tasas,
c) la conversión de bosques a otro tipo de vegetación, incluyendo la conversión de los bosques tropicales naturales en plantaciones forestales.”
Este es un paso adelante en la protección de bosques y más aún, en la relación de los bosques con las comunidades cercanas a ellos.
Al aumentar el consumo de productos certificados con PEFC, además de evitar la deforestación, estamos reduciendo otros problemas relacionados, que pueden ser ambientales, culturales, sociales, legales, laborales y otros.
Cada uno debe valorar la importancia o no de cuidar estos aspectos, sobre todo al consumir maderas tropicales.

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